| Dra. Verónica Rembis Sáinz
El cáncer, esa palabra que a muchos les causa miedo y ansiedad, es en realidad un término que engloba a una vasta cantidad de enfermedades donde células en el cuerpo crecen y se multiplican de manera descontrolada, potencialmente invadiendo otros tejidos y órganos. Ciertamente, el cáncer es una de las principales causas de muerte a nivel global, pero también es una enfermedad con una gran cantidad de investigación detrás, lo que ha llevado a mejoras significativas en la prevención, diagnóstico y tratamiento.
Entre los tipos de cáncer más comunes y conocidos se encuentra el cáncer de mama, el cual no solo afecta a mujeres, sino también a hombres, aunque en menor medida. Sin embargo, hay otros tipos de cáncer que deben estar en nuestro radar, como el cáncer cervicouterino, cáncer de colon y cáncer de tiroides.
Según datos proporcionados por Globocan, una organización dedicada al estudio estadístico del cáncer a nivel mundial y nacional, la prevalencia de estos cánceres varía y es crucial estar informados. Por ejemplo, para México en 2020, el cáncer de mama dominaba con un 28% de los casos en mujeres, seguido por el cáncer cervicouterino y el cáncer de tiroides. Estos datos nos ayudan a entender las tendencias y a enfocarnos en estrategias de prevención y detección temprana.
Prevención y Detección Temprana
La prevención y el diagnóstico temprano son, sin duda, nuestras mejores herramientas en la lucha contra el cáncer. Muchos cánceres tienen la particularidad de ser prevenibles, especialmente aquellos asociados a factores de riesgo modificables como hábitos de vida y exposición a ciertos virus, como el papiloma humano, responsable del cáncer cervicouterino.
La vacunación contra el virus del papiloma humano (VPH), disponible desde 2006, es un ejemplo claro de cómo la ciencia médica ha avanzado hacia la prevención de ciertos tipos de cáncer. Además, la realización periódica de estudios como la mastografía y ultrasonido para el cáncer de mama o la colonoscopía para el cáncer de colon, son esenciales para detectar cualquier anomalía antes de que se convierta en un problema mayor.

Cáncer de Mama
El cáncer de mama se desarrolla en el tejido mamario, generalmente en los conductos (ductal) que llevan la leche al pezón o en las glándulas (lobular) que producen la leche. Los síntomas pueden incluir un bulto en el seno, cambios en la forma o tamaño del seno, piel con aspecto de cáscara de naranja, secreción por el pezón o un cambio en su apariencia. Factores como la genética, la exposición a hormonas, el estilo de vida y ciertas condiciones preexistentes pueden aumentar el riesgo de desarrollarlo. Las mamografías son una herramienta clave para la detección precoz.
Cáncer de Colon
Este cáncer se desarrolla en el colon o el recto, partes del intestino grueso. Comienza frecuentemente como pequeñas, no cancerosas (benignas) agrupaciones de células llamadas pólipos adenomatosos que, con el tiempo, pueden convertirse en cánceres de colon. Los síntomas pueden incluir cambios en los hábitos intestinales, sangre en las heces, dolor abdominal persistente y pérdida de peso inexplicable. Las estrategias de detección, como la colonoscopía, son fundamentales para detectarlo temprano cuando es más tratable.
Colonoscopía: No Tan Dañina Como Se Piensa
Uno de los estudios más eficaces pero también más temidos es la colonoscopía. Este procedimiento, que consiste en examinar el interior del colon con una cámara, es crucial para detectar pólipos que pueden ser precursores de cáncer. A pesar de la ansiedad que puede generar, es un procedimiento seguro y realizado bajo sedación, lo que significa que los pacientes no sienten dolor durante el examen.
La colonoscopia es un procedimiento médico que permite a los médicos examinar el interior del colon y del recto para detectar cambios o anomalías. Utiliza un dispositivo llamado colonoscopio, que es un tubo flexible equipado con una pequeña cámara de video en su extremo. Este tubo se introduce a través del recto y avanza lentamente dentro del colon.
¿Cómo se realiza una colonoscopia?
- Preparación:
- Antes de realizar una colonoscopia, los pacientes deben seguir una dieta especial y tomar laxantes para limpiar completamente el colon. Esto generalmente implica consumir solo líquidos claros y evitar alimentos sólidos durante 24 a 48 horas antes del procedimiento.
- Se administran laxantes potentes para asegurar que el colon esté vacío, permitiendo así una visión clara y sin obstrucciones durante el examen.
2. Procedimiento:
- La colonoscopia suele realizarse bajo sedación para minimizar las molestias y el dolor, permitiendo que el paciente esté relajado y cómodo durante el examen.
- El médico inserta el colonoscopio a través del recto y lo guía cuidadosamente a través del colon. La cámara en el extremo del colonoscopio transmite imágenes a un monitor, permitiendo que el médico examine el revestimiento del colon en busca de pólipos, tumores, úlceras, inflamación y otros problemas.
- Si es necesario, se pueden tomar muestras de tejido (biopsias) durante el procedimiento. Los pólipos también pueden ser retirados durante la colonoscopia usando herramientas especializadas que se pasan a través del tubo.
3. Después del procedimiento:
- Después de la colonoscopia, los pacientes permanecen en una sala de recuperación hasta que los efectos de la sedación disminuyen. Es común experimentar hinchazón y gases debido al aire introducido en el colon durante el examen.
- Los pacientes suelen necesitar que alguien los acompañe a casa debido a los efectos residuales de la sedación. Se recomienda evitar conducir, operar maquinaria pesada, y tomar decisiones importantes durante al menos 24 horas después de la sedación.

Cáncer de Tiroides
El cáncer de tiroides se origina en la glándula tiroides, ubicada en la parte frontal del cuello. Puede manifestarse a través de nódulos tiroideos que generalmente no causan síntomas. Algunas veces se detecta por un bulto en el cuello, cambios en la voz, problemas para tragar o síntomas de compresión en la garganta. La mayoría de los cánceres de tiroides son tratables y tienen un pronóstico favorable, especialmente si se detectan temprano.
Ultrasonido de Tiroides
El cáncer de tiroides, aunque no produce síntomas en sus etapas iniciales, puede ser detectado tempranamente con un simple ultrasonido. Este estudio es rápido, indoloro y económico, y puede ser la clave para identificar nódulos o irregularidades antes de que avancen.
Es un procedimiento de diagnóstico por imagen que utiliza ondas sonoras de alta frecuencia para crear imágenes detalladas de la glándula tiroides y estructuras adyacentes en el cuello. Aquí te explico cómo se realiza este procedimiento:
Generalmente, no se requiere una preparación especial para un ultrasonido de la tiroides. No hay restricciones alimentarias ni de medicamentos, ya que el ultrasonido no implica radiación y es completamente no invasivo. Sin embargo, se recomienda usar ropa cómoda y fácil de remover, ya que es probable que necesites exponer el área del cuello.
Con la información adecuada y el acceso a los recursos necesarios, muchos de los cánceres más comunes pueden ser detectados a tiempo o incluso prevenidos. Organizaciones como Globocan brindan datos valiosos que todos deberíamos explorar para entender mejor el panorama del cáncer a nivel local y global.
Fuentes:
- Instituto Nacional del Cáncer. National Cancer Institute. Recuperado de https://www.cancer.gov
- Organización Mundial de la Salud. World Health Organization. Recuperado de https://www.who.int
- American Cancer Society. American Cancer Society. Recuperado de https://www.cancer.org
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